Almas Gemelas

 ¿Que son las almas gemelas? ¿Estamos esperando perpetuamente que nos encuentren? ¿De verdad estamos incompletos sin nuestra hipotética otra mitad? 

En los últimos meses, he tenido mucho tiempo para pensar, analizar como he llegado al punto donde estoy. Tengo 27 años, estoy soltera, he estado soltera por años, y creí que había encontrado a mi alma gemela cuando era adolescente. Ese hombre trastornó todas las ideas del amor que me había creado, y cuando todo se acabó, me vi por primera vez completamente sola, con cimientos de mi autoestima que estaban tan rotos que me costó años reparar, pero por más que le puse masilla y me convencí de que podía seguir con mi vida, no he podido hacerlo. Por muchos motivos, pero el que se lleva el primer lugar, es que tengo un miedo terrible de volver a abrirme con otra persona. En el segundo puesto, es que estoy pasando un momento de salud complicado, que me afecta fisicamente, lo cual me ha hecho imposible seguir con cualquier búsqueda. Y es que hoy en día, salir con alguien se ha convertido en un proceso tedioso, que empieza con un catalogo, muchas señales mixtas, y una falta de compromiso de cualquiera de las partes. Las apps de citas están hechas con algoritmos extraños, que te acercan a personas con las que quizás no serías compatible si le conoces en un bar; siempre se comienza con conversaciones banales, preguntas inocuas, y acaba en ghosting o en una cita horrorosa. 

Y es en esos momentos que me pregunto si mi alma gemela realmente está allá fuera. Ahí es cuando empieza el verdadero bucle de pensamientos intrusivos. Vuelvo a esa persona, a esos pequeños momentos donde hubo aunque sea una migaja de felicidad, un momento efímero de amor verdadero. Lo dice mejor Taylor Swift: soy adicta al que pasaría si... y en todas las hipótesis, puedo pasarme horas. Fingiendo que el dolor nunca existió, que solo nos unió el amor más absoluto. A veces pienso que no fue amor, si no dependencia, una adicción a sentirnos queridos, escuchados. Después de todo, a él le di las mejores versiones de mi misma, libre de cinismo, sin fisuras, sin miedos. Todo lo que me atormenta ahora, tiene raíz en todas las formas que nos hicimos daño. Si, yo también tengo parte de la culpa, aunque sea mínima. Debí haber visto las señales, ¿pero que señales se pueden ver con tu primer amor? No hay señal mas engañosa que el latido de nuestro corazón, o la forma en la que las mariposas bailaban en mi estomago aquella noche que me dijo que me queria. O cuando dijo que quería intentarlo de verdad, por décima vez. Como me abrazaba cuando estábamos viendo una película, o la forma en la que caminaba a mi lado, hablando de todo y de nada. Si, tiendo a recordar lo bueno, pero con eso viene el balde de realidad, todas las mentiras, los desplantes, los engaños, que se fueron presentando de a poco, cada vez más dolorosos. Recuerdo las novias ocultas, la incertidumbre de nunca ser una prioridad. La peor traición de todas, seguida de mensajes crueles. 

Con el tiempo, despues de tropezarme tantas veces con la misma piedra, entendí que el del problema, era él y no yo. Que mi problema era dar demasiadas oportunidades, de pensar que si me aferraba a su cariño, podría construir una relación verdadera, basada en el respeto y la confianza. Entendí entonces, que el amor no tiene que ser una lucha, una constante batalla de idas y venidas, que eso solo significa que algo no va bien. Aprendí que las mentiras tienen patas cortas, que soy capaz de mucho cuando estoy realmente enamorada, que el odio puede ser una gasolina muy peligrosa para la autodestrucción. Que a veces las personas saben perfectamente el daño que pueden hacerte, y no les importa. Que el dolor se puede convertir en arte, y que no hay mejor venganza que la indiferencia. No, esa persona no es mi alma gemela. Es un alma perdida que no sabe como amar, que se pierde en sus primaveras en Japón, en atardeceres en Finlandia, que va a seguir quemando a personas a su paso. Mis atardeceres siguen siendo preciosos a pesar de él, estoy sanando, y lo que me pasa ahora va a ser temporal. El amor va a volver, no como castigo, si no como una cura, un bocado de aire fresco que me va a hacer ver cielos preciosos y salir de la tormenta. 

Siempre se puede salir de la tormenta. 

Grecia Martins






Comentarios

Entradas populares