Cuentos de Hadas
¿Por qué creemos en los cuentos de hadas? ¿Es una propaganda más para hacernos creer que hay algo más allá?
Desde que somos niñas, nos cuentan varias historias de como el príncipe rescata a la princesa de un dragón feroz, de una madrastra malvada, de una manzana envenenada y hasta un sueño de más de cien años. Nos cuentan la brillante hazaña de los protagonistas, hasta el famoso final feliz... pero luego ¿qué más información tenemos? No sabemos si se van a vivir al castillo en la colina, si el príncipe simplemente estaba practicando el love bombing, si la princesa se cansa de usar las zapatillas de cristal o si deja de hornear tartas de manzana, si tiene pesadillas... si la relación se acaba. ¿Por qué estamos dispuestos a creer en esas fantasías y saboteamos las relaciones que tenemos en la vida real? La cosa no se trata de no tener estándares, por supuesto que hay que tener estándares para salir con alguien, para empezar una relación, no podemos aceptar a cualquiera, pero al mismo tiempo, si lo comparamos con las historias de romance que leemos, los cuentos, donde los malos parecen malos, y los buenos siempre ganan. Donde no importa lo que hagas, vas a ser amada incondicionalmente.
No es que los hombres de la vida real no sean capaces de amar, es que son capaces de amar de una forma diferente, que quizás tiene pueda tener algunos defectos - como ver deportes apasionadamente con sus amigos, que ocasionalmente no pone la ropa en el cesto de ropa sucia, que a veces se queda mirando a una chica atractiva en la calle, a veces se queda dormido mientras estás viendo una película o siempre escoge una serie que sabe que quizás no te va a gustar - ya sabes, esos tipos de defectos que son perdonables, que son pequeños. Estamos en búsqueda del amor perfecto, de tal manera que se nos olvida el amor real, el que se trata de una elección, una elección diaria a pesar de que pueda haber una pelea, de que no siempre estés arreglada en las mañanas, que se te olvide como se toma su café favorito, o que no le gusta las anchoas en la pizza. Ese amor que te prepara desayuno los domingos, o se queda contigo en la cama mientras lees en tu iPad. Cuando juegan juntos ese videojuego que salió recientemente, o vas a verlo jugar pádel con sus amigos. Son elecciones, elecciones pequeñas que hacen una relación, una relación que de verdad perdure en el tiempo.
Y es que he escrito mucho sobre como las relaciones pueden fallar, sobre el dolor, sobre lo que no podemos soportar. ¿Pero que pasa con lo que realmente deberíamos poder aprender a convivir? Esas cosas pequeñas, que parecen tan tontas, pero a la vez son un todo que hace el amor verdadero. Según lo entiendo, el amor no se debe de sentir incomodo, con la persona que estés tienes que poder decirle todo, sin miedo a repercusiones o peleas innecesarias. Lo más importante, tiene que haber respeto, incluso en las discusiones mundanas. No solo respeto por ti, si no por tu entorno, por tus amigos, por tu familia. Por lo que eres como persona. En cuanto una de esas cosas falla, ¿realmente crees que vas a poder tener el final de cuento de hadas? Aprender a escoger a nuestra pareja es también entender todas las cosas que pueden salir bien, no como las cosas pueden terminar. Si ignoras las señales de que esa persona no puede ser para ti, vas a ser infeliz, por todas las razones incorrectas. Hay una cosa que no nos enseñan en los cuentos de hadas, el arte de dejar ir. Para encontrar al hombre que deseamos -hombre, o non-binary pals- tenemos que saber como salir de esas situaciones que solo nos van a llevar a la cueva del villano, y lejos de ese final feliz mundano.
Por mi parte, sueño con muchas cosas. Pero con lo que más sueño, es con un amor que me elija en las mañanas, que no se base solo en química si no en mirarnos a los ojos, y saber que es una buena decisión. Que esa persona va a estar de tu lado en tus momentos más difíciles, sin hacerte la vida más difícil. Y eso es lo más complicado de estar soltera en 2025 - eso y el redpill content por supuesto.
Grecia Martins
Comentarios
Publicar un comentario